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¡La clave está en ser asertivo!

¡Buenos días! Hoy os voy a hablar de algo que os será muy útil y que para mí, desde lo profesional, es la clave de todo.

¿Cómo enseñar a los niños a enfrentarse, pedir ayuda, consejo… frente a una discusión, un insulto, frente al acoso escolar… o cualquier otro tipo de acoso? Aquello que les va a permitir ser independientes, tener seguridad, tomar decisiones en su beneficio…

Las demandas de la sociedad actual, los cambios tan rápidos a los que nos exponemos… que no da tiempo atender por esa rapidez con la que se dan… Pone de relieve la necesidad y la urgencia de ofrecer un nuevo enfoque a las acciones realizadas desde los Centros educativos. De ahí surgen los planes de convivencia, de los que hemos oído hablar… Su objetivo es el tratamiento eficaz de los conflictos escolares y con ello, mejorar el clima en el centro.

Sin embargo, tal y como se pretende, no es una medida preventiva realmente. Seguro que en un futuro se conseguirá. Así, esto debería percibirse como una medida más, pero no la única, un añadido positivo a vuestra increíble labor como padres.

Lo más importante entonces, no es lo que se hace desde los centros educativos, sino lo que se puede hacer desde casa. Lo que podéis hacer vosotros como padres, abuelos, tíos, hermanos…

Os voy a hablar de ASERTIVIDAD. Ser asertivo está vinculado a inteligencia emocional, a autoestima, a habilidades sociales…

La asertividad es la competencia que aumenta la probabilidad de conseguir nuestros objetivos y/o parte de éstos. Y esto se hace de forma congruente con las emociones y los valores que tenemos. Atiende a nuestra emoción y por eso nos permite actuar de forma eficaz.

Como consecuencia, favorece la relación con los demás -habilidad social-. No es dar una opinión o expresar nuestros sentimientos -inteligencia emocional- de cualquier forma, hablamos de hacerlo bajo una reflexión -toma de decisiones-, con niveles de activación moderados -autocontrol y gestión adecuada de las emociones- y sin violar los derechos de los demás -empatía-, es decir, lo que muchas veces les decís a vuestros hijos: “sin hacer daño al otro”.

¿Cuándo? o ¿desde cuándo? ¿no? Desde que nacen. Esta es mi respuesta. La asertividad, papás, les hace más felices y les hace ser independientes. Independientes a la hora de decir SI, decir NO, de pedir ayuda, consejo…

Parece sencillo decirlo ¿verdad? Sé que no lo es, porque es una habilidad que muchas veces se entrena de forma paliativa en lugar de preventiva. Entonces, no es lo mismo decirle a un niño de 12 años que sea asertivo a que forme parte de un registro de conductas aprendidas desde que son bebés.

Socialmente, siempre ha estado bien visto que un niño sea obediente, que sea educado, que ayude a los demás, que comparta sus bienes… y estos son valores muy positivos ¡por supuesto! Pero no está reñido con atender las necesidades propias: que ayude a los demás porque eso le hace sentir mejor, porque es lo que quiere ahora y sobre todo, porque puede hacerlo ahora, no porque “es lo que debo hacer”.

Existe un repertorio muy amplio de conductas asertivas y cada persona debe encontrar cuáles son las que se ajustan más a su personalidad, es decir, con las que se sienten más cómodas y las que son capaces de hacer después de un entrenamiento… Porque todo se entrena… todo se aprende y todo se desaprende.

Las personas respondemos de tres formas a los acontecimientos: de forma pasiva, de forma agresiva y de forma asertiva. Una de las diferencias entre éstas es el contenido emocional que le damos a las respuestas.

Cuando estamos muy muy enfadados… Cuando nos preocupa que nos juzguen… Cuando pensamos que vamos a quedar mal… Cuando hay gente mirando… Cuando… ¿RESPONDEMOS IGUAL?

Os dejo con esta reflexión… Seguiremos hablando de ello… con ejemplos y técnicas que podréis poner en práctica.

¡Feliz Semana!

 

 

 

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Dándole una vuelta

¡Buenos días!

Por motivos profesionales y personales hace tiempo que no publicaba nada en Mi peque independiente.  Tuve que dedicar mi tiempo a desempeñar las funciones como psicóloga en otros ámbitos.

Tras una etapa preciosa de adquirir experiencia y de aprender y emprender, ha hecho que hoy sea quién soy, vuelvo “dándole una vuelta” al Blog.

Aquellas personas que me habéis escrito, que me habéis seguido, sabéis que esto comenzó como un proyecto enfocado a los hábitos de autonomía infantil. Si nos vamos a la TEORÍA, diremos que los hábitos de autonomía infantil son aquellos hábitos considerados como domésticos, que enseñan al niño a desenvolverse solo en las rutinas de su vida. Es cierto que estos hábitos le van a permitir enfrentarse a las demandas de su entorno, a poder solucionar sus propios problemas y a sobre todo, necesitar cada vez menos la ayuda de los papás, tomando sus propias decisiones y asumiendo sus propias responsabilidades. Todo ello ajustado a las necesidades y posibilidades de cada etapa evolutiva por supuesto.

Ya pero… si mi objetivo principal es ayudaros papás, a que vuestros hijos sean independientes, autónomos, a que os pidan ayuda cuando la necesiten, etc… y teniendo en cuenta las demandas ambientales, las dificultades a las que se enfrentan cada día cuando no están con vosotros, a que cada etapa de la vida requiere unas habilidades y a la vez se necesita desempeñar dichas habilidades de maneras diferentes… ¿Es suficiente enseñar hábitos de autonomía, entendidos desde la teoría?

La respuesta es NO.

Ciertos acontecimientos sociales, ciertas experiencias personales y profesionales, incluso películas que he visto… me han hecho reflexionar sobre cuáles son las necesidades REALES de los niños en este momento, en este año 2016, en este mes de enero y en este día lunes, 25… y que hará realmente de él una persona autónoma, un ser independiente capaz de tomar sus propias decisiones y de asumir responsabilidades.

¿Reflexionamos?

Espero que me acompañéis en este viaje, porque os aseguro que va a ser, como mínimo, útil e interesante. Desde esta ciencia, la Psicología, intentaré ayudaros a conseguir lo que todos queréis, que vuestros hijos sean FELICES.

¡Feliz semana!

Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas… puede cambiar el MUNDO (E. Galeano).

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¿Existe el miedo a sentarse en el wáter?

Hola papás ¿Qué tal estáis? Hoy os quiero hablar de aquello que podemos hacer en el caso de que vuestros peques no quieran ir al baño solos, no porque no sepan o no controlen su esfínter, sino porque “el gran trono” les produce incertidumbre, inseguridad y algunas veces, incluso MIEDO.

El miedo es simplemente una emoción entre otras, y como tal, ni es buena ni mala en sí misma. El miedo es una respuesta que las personas en general damos cuando percibimos que algo de nuestro entorno resulta amenazante, algunas veces hace que reaccionemos y otras veces nos impide actuar.

Nuestro principal objetivo será modificar nuestro estímulo amenazante, es decir, el wáter. ¿Cómo? Cambiándole el significado o sentido que el peque le ha dado, como cuando le ponemos una nariz de payaso a un monstruo y nos reímos de él ¡Vamos a plantarle cara al miedo!

Y como no podía ser de otra forma, podemos crear su propia historia, desde su lenguaje adaptada según su edad. Si le damos un toque de humor mucho mejor porque introducimos emociones que para él son agradables y así poder ajustar al peque en ese nuevo entorno, el cuarto de baño, con todos sus elementos y con ello facilitar el proceso en el que se pueda generar el hábito de ir solito o solita al baño.

También es importante que les animéis a verbalizar lo que les produce, es decir, que le pongan palabra “tengo miedo” “me da susto” o “no me gusta”. En realidad no es necesario quitarle importancia, pensad que para ellos, es algo que viven de manera muy intensa, y aunque pensemos que no pasa nada, ellos necesitan expresarse y que les escuchéis desde su lenguaje… Pero bueno, vosotros ya les conocéis y sabéis de sobra como se sienten según la situación, así que ¡adelante!

Un ejemplo muy chulo podría ser este:

Había una vez un pasillo enorme, y al final una habitación secreta… Si la miramos desde lejos parece acercarse ¿Quién estará? Nunca hemos entrado, sólo mamá y papá, hay algo que hace ruido y mucho miedo me da ¿Qué será?

A veces huele bien, otras un poco mal, el papi tarda mucho ¿Con quién hablará? Mami dice que dentro de poco tendré que entrar, no podemos esperar, la habitación secreta habrá que visitar… ¿Qué habrá? Hoy he entrado, un trono blanco y grande he mirado, no me gusta demasiado ¿Qué me hará?
Esta muy hondo, yo no veo el final… Y si me siento ¿me tragará? Cuándo lo he intentado los papis un aplauso me han dado… ¡No pasa nada! ¡Qué tranquilito me he quedado! Ahora es mi amigo el wáter y lo visito todas las tardes. Para hacer pipí o caca me espera para acompañarme. Me quedo limpio, me quedo satisfecho. Me quedo con mi amigo el wáter que me hace estar muy contento
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Sería interesante que tuviese premios, fiestas, llamar a un familiar… Como refuerzo una vez conseguido y también cuando lo ha intentado “¡fenomenal cariño, lo has intentado, la próxima seguro que lo conseguimos, eres un campeón!”

Pronto os enseñare como hacer registros chulos y economías de fichas para que lo hagáis con vuestros peques, sistemas de recompensas donde podéis participar todos los miembros y que ayudan a conseguir una respuesta.

¡Buen fin de semana papás!

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(Foto: Flickr)

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“MI CABEZA CUANDO ESTOY DORMIDO”

De los 0 a los 6 años, el niño se halla en un momento de vulnerabilidad y de cambios sinápticos. Saber cómo funciona el cerebro y los beneficios de dormir determinadas horas dependiendo de la edad ayuda a entender cómo somos y cómo funcionamos, así como qué necesidades tenemos (Siegel, D. J. y Pyne Bryson, T.).

Lo que pretendo es informaros de qué se compone el cerebro y cómo madura, de qué función tiene el sueño en el buen funcionamiento del cerebro, para de esta forma se lo contéis a ellos.

Del sueño depende el bienestar psicológico y físico del niño. El sueño es una función evolutiva que requiere de la maduración del sistema nervioso. Es imprescindible para un adecuado crecimiento físico y desarrollo neurológico y emocional del niño (En www.sap.org ). Las personas tenemos un ciclo natural que nos dice cuándo sentirnos cansados o cuándo estar despiertos. La luz del sol cumple un papel muy importante en este ciclo. Nuestro “reloj biológico” nos hace tener más sueño entre la medianoche y las 7 de la mañana. También nos ayuda a estar más despiertos durante el día, aunque a muchas personas también les da sueño entre la 1 y las 4 de la tarde.

Se trata de realizar un “trabajo de investigación” porque vamos a explicarle al niño cómo funciona su cerebro, como se activan las zonas de su cerebro cuando está despierto y cómo cuando está dormido (esta actividad la podemos realizar si el peque tiene 6- 7 años) y de esta forma, le explicaremos la importancia de dormir.

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Lo podemos hacer con cartulinas como un desplegable, para después ponerlo en su habitación por la noche y por el día.

Paso 1.- compramos el material: cartulinas, aros sueltos de carpesano, rotuladores de colores, ceras, tijeras, lana o hijo grueso, goma eva o cartón…

Paso 2.- dibujamos la silueta de la cabeza del niño, también podemos utilizar una foto suya escaneada y aumentada de tamaño. Que ocupe más o menos un DIN A4. Copiaremos esta misma silueta dos veces más en cartulina: podemos usar el color amarillo para el día y el azul para por la noche (los que el niño prefiera); y tres veces en bases de cartón pluma o goma eva para que sea más resistente.

Paso 3.- dibujamos el cerebro con las zonas que se activan de diferentes colores por la noche y por el día.

Paso 4.- con el taladro hacemos agujeros y superpuestos colocaremos los tres cerebros con la ayuda del aro de carpesano – esto en la parte inferior- y en la parte superior con un hilo de lana para colgarlo en la habitación del niño.

Paso 5.- dependiendo del momento el niño desplegará el cerebro diurno o el nocturno y le recordaremos la importancia de dormir con un cuento o una metáfora. Aquí tenemos dos ejemplos que he escrito para vosotros. Recordad que las rimas, los cuentos y las metáforas son un recurso que los podéis utilizar para promover el hábito del sueño en vuestros hijos.

“Mi cerebro es mi árbol”

Mi cerebro es como un árbol que no para de trabajar. Él trabaja por el día y por la noche más. Durante el día necesita la luz del sol para alimentarse, crecer y respirar. Pero mi árbol necesita  la oscuridad. Para descansar, reponerse y sobre todo organizar.

Si no hubiera noche, mi cerebro estaría muy cansado y no podría crecer, respirar y alimentarse bien. Por la noche dormimos para que mi cerebro, mi árbol haga su trabajo que es lo que le hace especial.

“Dentro de mí hay una fábrica”

Dentro de mi cabeza hay una fábrica, una fábrica de hombrecillos fuertes que cada noche renuevan mi mente. Limpian por aquí, barren por allá, la fábrica lista para trabajar dejarán.

Cuando la mañana siguiente llega, noto lo limpia que está, listo para ir al cole, listo para trabajar. A aprender me ayuda mi fábrica que dentro de mí está. Me dejan como nuevo cada mañana al despertar. Mis papis me dicen “a la cama que hay que descansar”. Y yo siempre  recuerdo mi  fábrica de hombrecillos  que en mi cabeza  con ganas de trabajar están.

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“Mi Taller de Cocina”. Una forma divertida de introducir nuevos alimentos.

¡Hola papás! ¡Feliz jueves! ya estamos de vuelta después de unas gratificantes vacaciones. Hoy os traigo una actividad que podéis realizar con vuestros peques vinculado al hábito de comer. Espero que os guste y por supuesto ¡lo pongáis en práctica!

Si lo que pretendemos es que los niños estén motivados a la hora de las comidas y se convierta en un hábito agradable, una de las tareas es que se impliquen en la elaboración de aquellos alimentos que van a tomar. Como ya os he contado en diferentes ocasiones, los niños con ya 3 años muestran iniciativa a la hora de hacer las cosas por sí mismos, así que sería interesante que aprovechéis este momento para involucrarlos en esta tarea. Teniendo en cuenta a la Asociación Española de Pediatría (AEPED),  el niño desde los 3 hasta los 7-8 años, va a ir adoptando una alimentación progresivamente más parecida a la de los adultos

En esta actividad que os propongo, “el taller de cocina”, en que cuando sea recomendable introducir un alimento nuevo (consultar siempre con el pediatra), realizar la actividad, que simplemente se trata de que os ayude (a su nivel) en la preparación del plato. Podría ser una vez a la semana y lo hicierais durante el fin de semana: más tiempo, más dedicación y más flexibilidad en los horarios.

 La actividad la vamos a dividir en dos subtareas: el taller en sí mismo y el libro de recetas: “mi libro de recetas”. En él pondremos su nombre y todos los platos que hayamos hecho, como aún no sabe leer lo haremos con imágenes de revistas, Internet, etiquetas de los alimentos ¡Todo aquello que se os ocurra papás!

El objetivo principal es implicar tanto vosotros, papis, como a vuestros peques en la actividad de comer, y de esta forma, generar una actitud positiva frente a ello. Incrementar el vínculo entre vosotros y detectar de forma temprana posibles dificultades en la conducta de comer y poder intervenir en ello. 

MI LIBRO DE RECETAS

  • Lo creamos: podemos comprar una libreta o hacerlo nosotros mismos con cartulinas de colores tamaño A4 o A3. En la portada tiene que estar su nombre súper chulo, con pintura de dedos, plastelina, ceras de colores, recortes con punzones… materiales que el niño use de forma habitual en el centro infantil y que él sea quien lo manipule, aunque vosotros seáis los que escribáis su nombre o le ayudéis con tijeras, etc.
  • Después de cada taller podemos poner nuestra receta en el libro y en las que más le guste puede pegar una estrellita o un gomet divertido (carita sonriente, un corazón, o uno en forma de alimento) como “Nuestra receta estrella de la semana” y muy importante ¡se lo contamos!
  • Es importante que REFORCEMOS al niño “¡Qué bien te ha quedado Pablo!” “¡Eres un súper cocinero!” “¡Tengo ganas de probarlo!” “¡Vamos a llamar a la abuela para que venga a comer y vea la receta que has hecho!”. Le damos aplausito y si es necesario, le hacemos una “fiesta”.

MI TALLER DE COCINA

En http://recetas.cuidadoinfantil.net/ tenemos miles de recetas divertidas para poder realizarlas con los niños y en www.aeped.es (Asociación Española de Pediatría) podemos consultar dudas de cómo ir introduciendo alimentos según la edad del niño. Por supuesto, el pediatra dictará qué se le puede dar al niño. Aquí lo único que vamos a considerar es el procedimiento, el pediatra os recomendará qué alimentos son los adecuados para el niño. Pasos a seguir en el taller:

  • Crear expectativas anunciando lo que va a ocurrir de forma motivadora, con una historia, un cuento o incluso una pancarta anunciándolo, como por ejemplo: “¡Vamos a participar en un concurso de cocina!”
  • Control del contexto: con ello también le enseñamos al niño que hay diferentes espacios en la casa donde se realizan diferentes actividades. En el comedor comemos, en la cocina preparamos la comida.
  • Podemos llevarnos su mesita para preparar la comida allí – desde su mundo ¿os acordáis? su estatura la tenemos en cuenta, vosotros sois los que “bajáis”- y facilitarle el acceso al fregadero, encimera o mesa de cocina a través de banquetas infantiles.
  • Si el niño todavía es muy pequeño podemos utilizar platos y cubiertos infantiles con el objetivo de que manipule sin la posibilidad de ocasionarse ningún daño. 

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  • Preparamos las recetas y animamos al niño a que pruebe los ingredientes, sobre todo aquellos que ya conoce o poseen un sabor y textura parecidos a éstos.
  • Escogemos una receta de las de http://recetas.cuidadoinfantil.net/ o nos inventamos la nuestra propia, lo ideal es que quede un plato estéticamente bonito y a la vez divertido.

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Antes de esta edad (a los 12 meses) podemos dejarlos que exploren y manipulen los alimentos, que se manchen con el puré y prueben a coger la cuchara. Más adelante (a los 2 años) podemos entrenarlo por modelado a través del juego simbólico “jugar a las casitas” con su cocina de juguete, sus platos, sus juegos de mercadito… que juegue con sus cubiertos , que los toque, que experimente… todo esto estimula tanto su capacidad creativa como un sentimiento positivo hacia el alimento y la actividad de comer, siempre teniendo en cuenta que no se haga daño. (Fuente de la imagen: http://www.crecerfeliz.es).

 

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El sueño ¿Cuándo podemos implantar hábitos?

En las primeras etapas del desarrollo, vosotros tenéis un papel fundamental en el correcto ajuste del niño a su entorno y en definitiva, para su desarrollo biológico, psicológico y social, y en algunas ocasiones tendrá un carácter persistente en el tiempo.

Siempre es interesante conocer un margen desde el que podamos partir a la hora de implantar hábitos y hoy toca hablar de los hábitos de descanso. Cabe señalar que el niño con 3 años ya va teniendo iniciativa a la hora de realizar actividades tomando como modelo a sus padres o principales cuidadores y figuras de referencia.

Con 3- 4 años, tendremos que estimularle para ir a dormir, si lo necesitan podemos dejarle una luz encendida (a esta edad es muy común el miedo a la oscuridad), algunos niños necesitan siesta (sería conveniente no dejarles más de una hora), hay que empezar a establecer rutinas, se pueden hacer rituales, juegos o cuentos para prevenir o intervenir en el miedo a la oscuridad y que no se vaya a la cama de los padres.

En general el niño ya posee la capacidad de irse a dormir sin problemas después de un ritual de despedida: hacer pis, beber, dar un beso y escuchar un cuento breve… es importante que los padres se mantengan firmes en el momento de tomar la decisión de que el niño duerma solo, puede dormir a oscuras, pero en ocasiones necesita una pequeña luz de referencia.

De los 4 a 5 años puede necesitar que el adulto le indique que tiene que irse a dormir, pueden necesitar una luz hasta dormirse y algún objeto de seguridad, normalmente no duerme siesta, controla sus esfínteres de día y de noche, se levanta a hacer pis solo por la noche, a veces tiene miedo y quiere dormir con mamá, importancia de la implantación de normas por parte de los papás: su habitación es el lugar donde él debe dormir todos los días (aunque si está malito podemos hacer una excepción, pero una vez recuperado, volver a la rutina).

A los 5- 6 años si ha ido adquiriendo una rutina de sueño adecuada, será prácticamente autónomo en este nivel, aceptar de buen grado irse a la cama, despertarse solo para ir al baño y por ejemplo, jugar cuando se levanta sin reclamar la presencia inmediata de los padres.

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Fuente de la foto: pinterest

PERO COMO OS DIGO SIEMPRE, esto no determina una fecha o un momento perfecto, los peques os lo van diciendo ¡atención a sus señales! ¡Lo haréis fenomenal!

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Para la oscuridad ¡Contamos cuentos que molan cantidad!

¡Buenos días papis! ¿Sabéis que a partir de los 3 añitos es muy habitual encontrarnos con que los peques no quieren dormir solitos argumentando que está muy oscuro?

¡Es cierto! Uno de los miedos más comunes a partir de esta edad es el “miedo a la oscuridad”. No os preocupéis porque a esto, los psicólogos lo consideramos como un proceso adaptativo, es decir, un cambio, en su madurez, en su manera de percibir el mundo: son más imaginativos, creativos y fantasiosos y, como consecuencia, la oscuridad les parece “extraña” y no les gusta.

Durante la infancia existe un periodo que es clave, desde que nacen hasta los 6 años, el cerebro de los niños experimentan cambios y son más vulnerables a conectar con experiencias y diferentes aprendizajes… seguro que os suena la expresión “es que los niños son como esponjas”…

¿Qué podéis hacer? Todo lo que se ocurra en realidad, pero siempre desde su mundo y su lenguaje, que es desde donde ellos os van a comprender. El juego en la oscuridad es una de las técnicas que utilizamos, no de cualquier manera y no para cualquier niño/a, pero en general, generar un ambiente de seguridad en la oscuridad (siempre en casa, claro) dispone al niño/ la niña a que se sienta mejor en el mismo. Hoy os voy a recomendar una serie de cuentos, que como ya os imaginaréis, me parece una de las herramientas más eficaces a la hora de utilizar el lenguaje infantil y si los hacéis protagonistas… ¡os será facilísimo! Además, los cuentos infantiles ayudan a que los niños puedan desarrollar una variedad de habilidades o que se den cuenta de actividades que les guste realizar, fomentáis el hábito de la lectura o promovéis el ejercicio de la memoria y la atención, además de otras habilidades de aprendizaje, así con el paso del tiempo van a poder asimilar  muchos  temas con mayor fluidez.

Tullet, H. (2013). A todos los monstruos les da miedo la oscuridad. KORKINOS EDITORIAL.

El libro tiene las páginas en color negro y las letras en color blanco para que brille en la oscuridad. Está dirigido a niños de entre 0 y 4 años que tienen miedos a la hora de irse a la cama solos. Con un tono divertido lo que se pretende es que los niños empaticen con el personaje que también tiene miedo a la oscuridad y ellos también tienen pesadillas y a veces lloran.

ISOL (2012). Nocturno. Recetario de sueños. FONDO DE CULTURA ECONÓMICA.

Es un libro estéticamente muy atractivo para los niños. Tiene una estructura de caballete que otorga la posibilidad de mantenerlo en pie. Se trata de una selección de sueños que brillan cuando apagas la luz dejando ver aquello que con la luz no se podía. La dinámica propuesta por la autora es escoger un sueño cada noche según el estado de ánimo del niño o de si está más o menos activado, con el objetivo de poder “atraparlo”. Viene con instrucciones.

Nocturno. Recetario de sueños

Estos dos libros comprenden un tipo de cuento que SOLAMENTE lo podemos leer en la oscuridad ¡Súper chulos papis!

Balmes, S. y Lyona (2011). Yo mataré monstruos por ti. Fututbox Project S.L. y La Vecina del Ártico.

Un cuento con unas ilustraciones preciosas recomendado a partir de los 5- 6 años de edad. Tiene dos versiones: para niño, donde, tanto el personaje niño (Marc) y el personaje monstruo son masculinos y la versión niña (Martina) donde ocurre exactamente lo mismo.  El niño/ la niña tiene miedo por las noches porque piensa que debajo de su habitación hay un mundo de monstruos que van cabeza hacia abajo. Es un libro, desde mi punto de vista, recomendado para niños que teman a la oscuridad.

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Cabal, G. (2010). Las hadas brillan en la oscuridad. NORMA EDITORIAL.

Se trata de una historia de un niño que se encuentra un hada en el patio de su casa. Está recomendado para niños de entre 0 y 4 años. Si lo apoyamos con unas estrellitas fluorescentes en la habitación y un personaje al que demos vida, como una marioneta o un muñeco, sería muy positivo puesto que reforzamos el contenido “mágico” de las hadas.